Entre palabras, silencios y miradas

Ella está callada y mira…
Cuando piensa parece sujetárseme. Sé lo que piensa, porque lo he visto en su rostro… Sé que pronto habrá de hablar.
Yo mientras, disfruto ese silencio, por eso mismo me hablará. ¿Qué dirá?
El silencio me pertenece, yo soy el dueño, ella no y a eso le teme. Igualmente ella es la dueña de las palabras y las sabe manejar. Una vez que las tome yo no podré seguir callado; ahora el silencio me juega una mala pasada y tendré que hablar. Tendré que saltar a su terreno. Ahí se logrará lo que ella quería…
Quería dejar de sujetarse, salir de la hipnosis en la cual pude manejarla al menos por un momento. Eso fue lo que pasó quizás, llegué a hipnotizarla.
Cierto es que los breves silencios le corresponden a ella pero las muchas palabras me corresponden a mí.
Aprovecho para adueñarme de su mirada mientras disfruto de su silencio. Ella no se da cuenta pero parte de su mirada se la robo. Algunas veces he contemplado su mirada cuando ella la dirige hacia mis ojos. Ahí no pude tomarla, era ahí donde ella ganaba.
Por eso aproveché su mirada perdida y estando solos se la robé. Creo que dejó que la tomara y la volvió a hacer suya cuando abrió su boca.
Igualmente su palabra no me destruye; sus primeras palabras siempre las voy ganando un poco más luego de un tiempo largo de silencio. Pero ella es astuta, no se deja robar y todo se lo cobra tarde o temprano.
En este momento en que yo hablo, ella calla y me vence, porque cuanto más calla más me hace hablar.
Finalmente termina adueñándose del silencio y de las palabras, también deja de enfocar sus ojos en los míos y piensa cada mirada.
Y yo sin darme cuento que busco cada vez más su mirada perdida y sus palabras, quedo en silencio al pensar que en realidad fui yo el que siempre he perdido.

Leandro Pita
1998

Etiquetas: 1998, Palabras, Silencios, Miradas

Logo LP