Se dirigió al puerto para verlo zarpar.
Era un viaje largo sin un retornar.
Soplaba fuerte el viento allí en alta mar.
Y en gran silencio se lo ha visto llorar.

– ¡Allá se va mi barco! -Dijo el capitán.
Quien con su pañuelo blanco corría sin consuelo.
¿Ha tenido un duelo? -Preguntó un marinero.
– He tenido un mar  -respondió sin pensar.

– ¿Un mar de colores? -Volvió a preguntar.
– Un mal de amores -Gritó sin mirar.
– ¡Allá se va su barco! -Agregó un forastero.
– Acá dejó un espacio -Respondió el marinero.

– ¡Hacia puerto seguro! -Comentó una dama.
– Camino sin rumbo -Interrumpió el comandante.
– Hizo bien en marcharse…
– ¡Pero no sin patrón! ¿No se ha dado cuenta que mató mi ilusión?

Leandro Pita
1998